Los CIOs prueban las mieles de la nube

SIN COMENTARIOS

Los CIOs prueban las mieles de la nube

Los directores de TI de las empresas, más conocidos por el acrónimo inglés CIO que se corresponde con Chief Information Officer, han asistido en los últimos años a una evolución de sus competencias profesionales.

Tradicionalmente, el CIO o su equivalente –el responsable del departamento de TI en una empresa mediana o el informático en una cuenta pequeña– era un profesional que vivía por y para sus máquinas, que utilizaba un lenguaje bastante críptico y que su único contacto con el resto de la compañía era para pedir un mayor presupuesto para infraestructura (si se dirigía a sus superiores) o para recordar la importancia de la seguridad y buen uso de los equipos (cuando hablaba al resto de los empleados).

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el CIO se ha visto empujado a salir de su espacio natural dentro de la empresa y relacionarse estrechamente con otros departamentos, especialmente con el financiero y el de dirección –léase CEO, junta directiva o director general de la firma, según los casos–. Las razones que han llevado a este cambio podrían resumirse en dos, que han resultado ser complementarias por ocurrir simultáneamente. Nos referimos a la crisis económica y al cambio en el modelo de consumo de la infraestructura.

La época de vacas flacas ha obligado a la mayoría de las organizaciones a reducir gastos. En el caso de los departamentos de TI, los CIOs han visto como mermaba su partida presupuestaria para invertir en tecnología, al tiempo que se les exigía un rápido retorno de la inversión realizada en infraestructura (el famoso ROI).

Paralelamente hemos asistido a la llegada de tecnologías como la virtualización o el cloud computing que son disruptivas con respecto al hábito de realizar una fuerte inversión en equipamiento con un ciclo vital entre tres y cinco años y tener que pagar por esas máquinas, su mantenimiento (climatización), su soporte y su consumo energético.

Infraestructura y negocio se acercan

La crisis ha hecho que las TI y el negocio hayan acercado posiciones como nunca antes lo habían hecho. El CIO se ha visto obligado a justificar cada gasto de su presupuesto explicando cómo revierte en beneficio de la empresa, pero también ha ganado protagonismo: ahora se le pide que acomode las TI de tal modo que sirvan para potenciar el propio negocio de la compañía.

Para reducir gastos sin renunciar a los beneficios que la tecnología aporta a las compañías, una de las opciones es apostar por la externalización de la infraestructura en centros de datos de terceros y pagar por ella como si fuera un servicio.

La nube evita una mayor inversión en TI

El cloud computing se presenta como una gran solución para el CIO que debe justificar en el menor tiempo posible el ROI, dado que evita la inversión en infraestructura, se utiliza como un servicio bajo un modelo de pago por uso y, al centralizar la computación en el CPD del proveedor de la nube, se reduce el consumo energético de la compañía, así como se evita el soporte y mantenimiento de los equipos.

Existen tres modelos de nube: las públicas, las privadas y las híbridas. Será el CIO, dependiendo de las necesidades de su empresa, el que decida por qué modelo optar. Igualmente será él quien determine la manera de saltar al cloud computing, empezando por migrar, por ejemplo, el CRM, el ERP o el correo electrónico y, una vez probado su buen funcionamiento, seguir con otras aplicaciones.

IDC Spain ha realizado las primeras predicciones de la agenda del CIO para el 2014 y nos dice que en los próximos 2 años “el 70% de los CIOs han de cambiar su papel de gestores de la tecnología a gestores de la innovación para el negocio”. ¿Quieres conocer que dicen los expertos sobre el tema? Más información sobre la evolución del papel del CIO en el siguiente vídeo.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *